PARQUE SEMPIONE DE MILÁN – ITALIA

El Parque Sempione de Milán, no es una ciudad gris, está llena de verde: parques de todos los tamaños en una ciudad que en primavera se llena de aromas y colores. Entre esos innumerables espacios verdes se encuentra el Parque Sempione, un rincón que no debemos perder si visitamos esta ciudad.

Muy cerca del Castillo Sforzesco hay un amplísimo espacio verde, el parque Sempione. Fue construido entre los años 1890 y 1893, inspirado en los jardines ingleses del siglo XIV. Esto lo notas a poco más de pisarlo: se encuentra surcado de árboles que dan sombra a una extensa zona de hierba, cuidadosamente podada por la que serpentean caminos de diversos tamaños rodeados de detalladas ligustrinas. Todo aquí nos hace pensar que habitamos en una de las preciosas novelas románticas de Jane Austen.

Son 47 hectáreas de vegetación, sol y un precioso lago artificial alrededor del cual se reúnen jóvenes en todas las épocas del año para disfrutar de una tarde al aire libre, y en la que habitan diversas especies animales; fundamentalmente patos de heterogéneas variedades.

Estudiantes, trabajadores, niños, jóvenes, parejas, ancianos… todos se concentran en este parque. Los fines de semana es difícil encontrar un cuadradito verde donde guarecerse y disfrutar del sol, ya que toda la ciudad quiere aprovechar este rincón alucinante y enorme, y tan cerca de la vida metropolitana para recargar las pilas de cara a la nueva semana.

Si nos adentramos en el parque encontraremos un precioso lago, no demasiado grande, con un pequeño puentecito de madera, adornado con cientos de candados que sellan historias de amor que ni nos imaginamos. Este lago le da el toque de delicadeza y de romanticismo que te lleva a amar este lugar.

Las parejas, que visitan este lugar les gusta registrar su amor para toda la eternidad en este extraordinario parque.  Así que se llevan un candado y lo cierran en las barandas del puente; después, tiran la llave al río que pasa por debajo. Según el saber popular, si hacen esto se aseguran que dicho amor mutuo durará para siempre.

Lo típico que encontraremos en el parque Sempione son niños jugando con sus bicicletas, jóvenes con balones pasando un agradable y deportivo rato, personas leyendo tumbados al sol, parejas disfrutando de una tarde romántica, ancianos conversando y dando de comer a los patos y palomas, familias de picnic riendo y aprovechando un tiempo de unión. En fin, lo típico de un buen parque.

La forma más adecuada de saber cómo es la gente de un lugar es observando cómo trata sus espacios verdes, decíamos al principio. Estamos convencidos de ello por eso creemos que si quieres conocer a fondo al pueblo milanés, no deberíamos dejar de visitar el Parque Sempione.

Además de animales y plantas este parque alberga a algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Algunos de los cuales son de visita obligatorio para aquellos turistas que desean llevarse la esencia de cada lugar que pisan. Te citamos a continuación aquellos que se destacan:

Arena Cívica: Es un dilatado anfiteatro en el que se desarrollan diversos eventos musicales y jornadas de atletismo. Fue inaugurado en el año 1806, mientras Napoleón visitaba la ciudad.

Arco de la Paz: Este monumento comenzó a erguirse en el año 1807 para dejar constancia de las victorias conseguidas por Napoleón Bonaparte; no obstante, su edificación se interrumpió. Finalmente, se terminó de construir en 1826 con otro objetivo: conmemorar la paz conseguida en el año 1815.

Esperamos que disfruten el paseo por el Parque Sempione en Milán que, como se puede comprobar, tiene mucho que ofrecer al turista.

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