La Belleza también es cuestión de actitud

La ciencia confirma nuestras sospechas: mantener un estado de ánimo positivo influye (¡y mucho!) en la belleza de nuestra piel.

El porqué de esta respuesta está en la telomerasa, una enzima responsable del envejecimiento celular que guarda relación directa con nuestras emociones.

Según dice la cosmetóloga y co-creadora de la firma española natural Alice in Beautyland, Eva Raya, la actitud es un ingrediente tan decisivo como el más sofisticado de los principios activos.

Psicodermatología:

La psicodermatología es la especialidad médica encargada de estudiar la relación entre mente-piel. Nuestra piel reacciona más de lo que imaginamos ante distintas situaciones.

Un ejemplo muy visible es cuando nos ruborizamos, una reacción producida por un aumento de adrenalina que provoca una dilatación de los vasos sanguíneos del rostro, o cuando se nos pone la piel de gallina, otra respuesta ligada intrínsecamente a la emoción.

Destaca Eva Raya que “toda emoción se produce por un desencadenante químico de neuropéptidos y la piel tiene una gran cantidad de receptores de los mismos. Este es el motivo por el que nuestra filosofía de marca considera la actitud como un ingrediente más en nuestra gama”.

Telomerasa, un descubrimiento con Premio Nobel bajo el brazo que señala la actitud como factor primordial de la belleza

Eva refirió en el mismo sentido “Elisabeth Blackburn, bioquímica y co-ganadora del Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de la telomerasa, la enzima responsable del envejecimiento celular ha publicado junto con la psicóloga Elissa Epel, su libro “The Telomere effect” (2017), investigaciones sobre cómo nuestros hábitos de pensamiento y emociones influyen de forma rotunda en el estado de los telómeros de nuestras células”.

Sus estudios, centrados en la respuesta que tenemos al estrés, determinan que, en el caso de percibir una situación de estrés como amenaza, los vasos sanguíneos de nuestro cuerpo se estrechan, los niveles de cortisol o la hormona del estrés, se elevan y se reduce la producción de queratinocitos, fibroblastos y colágeno de la piel de forma muy notable. La piel se vuelve más apagada y fina, y el sistema inmune se vuelve más irritable, más susceptible a reaccionar ante sustancias con las que en otro momento no tendría mayor problema. Pero si el estrés se percibe como un desafío, se produce el efecto contrario, el cortisol se equilibra y los telómeros se alargan. Su conclusión imperativa, tal y como dicen ellas mismas, es que “la actitud importa”. Y sus investigaciones han dado lugar a más de 10.000 artículos de miles de científicos que avalan este hecho. Junto con la personalización de la cosmética vía el ADN, es, sin duda, el mayor descubrimiento de la industria en los últimos años, y la línea en la que probablemente se desarrolle la cosmética más puntera, agregó finalmente la cosmetóloga.

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