Dos sacerdotes fueron arrestados por tener sexo en plena vía pública de Miami Beach

En la tarde del pasado lunes 3 de septiembre, cuando la tormenta tropical Gordon aun azotaba Miami Beach, la policía de esa ciudad en el sur de la Florida recibió una queja de conducta lasciva en plena vía pública.

Al llegar al lugar, en la cuadra 1300 de Ocean Drive -que con buen clima estaría atiborrada de personas, pero a causa de la tormenta estaba prácticamente desierta- los agentes policiales encontraron a dos hombres en un auto enfrascados en sexo oral.

Un oficial de la policía abordó el auto y le solicitó al pasajero que se encontraba al volante que bajara su ventana cuando observó que estaba semi desnudo.

Los dos hombres, Edwin Giraldo-Cortez, de 30 años, y Diego Berrio, de 39, fueron arrestados por actos lascivos. Pero no se trataban de simples ciudadanos, sino de sacerdotes católicos.

“Observé al acusado Berrio en el asiento del pasajero, realizando sexo oral con el acusado Giraldo, que estaba sentado en el asiento del conductor. Los pantalones de Giraldo estaban abiertos y sus genitales quedaron expuestos”, se lee en el reporte del oficial que hizo los arrestos.

La Arquidiócesis de Chicago informó que Berrio es pastor de Misión San Juan Diego en Arlington Heights, Illinois, mientras que Giraldo-Cortez es un sacerdote externo de Soacha, Colombia, que sirvió en la Parroquia St. Aloysius en Chicago durante un mes.

La Arquidiócesis de Chicago señaló que el Cardenal Blase J. Cupich, que sirve como el noveno arzobispo, al conocer de lo sucedido inmediatamente destituyó a Berrio del ministerio y le retiró su capacidad para oficiar.

Asimismo, dijo que informó a la diócesis local de Giraldo-Cortez en Colombia que al hombre “no se le otorgarán facultades adicionales para oficiar”.

“Es nuestra responsabilidad garantizar que aquellos que sirven a nuestra gente sean aptos para el ministerio. Tomamos este asunto muy en serio y proporcionaremos actualizaciones a medida que estén disponibles”, expresó la Arquidiócesis de Chicago.

El escándalo acrecienta el daño a la reputación de la Iglesia Católica en Estados Unidos, sacudida por denuncia de miles de casos de abuso sexual, en particular a menores.

Berrio ha sido acusado de comportamiento lascivo y se le mantuvo con una fianza de $250. Giraldo-Cortez fue acusado de exposición indecente y conductas lascivas y fue retenido con una fianza de $ 1,500.

Ambos hombres salieron de la cárcel el martes 4 de septiembre por la noche.

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