Paisajes de Catamarca (Argentina)

Posee un gran potencial turístico debido a su belleza natural y riqueza cultural. Arqueología, folklor y las mejores prendas tradicionales.

Al Noroeste: paisajes de Catamarca San Fernando del Valle de Catamarca tiene la impronta del arquitecto italiano Caravatti.

Al momento de pensar en los atractivos turísticos del país (Argentina), probablemente Catamarca no encabece la lista. Y, sin embargo, la provincia ostenta impensadas bellezas naturales, colorida herencia indígena, y centenarios pueblos históricos colmados de leyendas y anécdotas, para hacerle frente a cualquier expectativa.

Que aún no se haya convertido en la gran revelación viajera, es cuestión de tiempo. Cuando se trata de turismo, Catamarca todavía es un secreto bien guardado. Existen razones para conocerlo antes que se ponga de moda).

A orilla de la ruta 40: Londres. A casi 300 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca hay un pueblo llamado Londres. Solo su nombre comparte con la cosmopolita urbe inglesa. Aquí no hay cabinas de teléfono rojas, no hay bruma, ni autos con el volante a la izquierda. Este Londres tiene casas de adobe, calles de tierra bordeadas de naranjos y siestas silenciosas.

Fundada en 1558, fue la segunda ciudad argentina, tras Santiago del Estero. En sus orígenes, su fundador, Pérez de Zurita, la llamó Ciudad de Londres de la Nueva Inglaterra en homenaje a la ciudad natal de María Tudor, esposa del rey Felipe II. Sin embargo, con el apartamiento de la corona inglesa de la fe católica, se intentó cambiar -sin éxito- el nombre. Lo mismo sucedería -posteriormente- en varias ocasiones hasta el conflicto austral de 1982.

Fue incendiada, despoblada y renombrada repetidas veces. Otras tantas se mudó su emplazamiento y se la refundó hasta cinco veces para terminar de una vez con su nombre. Pero allí está Londres, testarudamente perfumada por los azahares de sus quintas domésticas de cítricos que alegran las callecitas confluyentes en la plaza, que enfrenta a la iglesia de la Inmaculada Concepción, una de las más antiguas del país y monumento histórico nacional.

La plaza central alberga a los artesanos que ofrecen tejidos y dulces regionales. Imposible no probar las nueces confitadas, una de las especialidades dulces que ostenta Catamarca. Se trata de un bombón con corazón de nuez, relleno de dulce de leche y cubierto con fondant. No en vano, este Londres es también cuna de la nuez, cuyo festival se celebra todos los meses de febrero.

El Shincal, herencia inca

A 5 kilómetros de Londres, el sitio arqueológico El Shincal es uno de los imperdibles que ofrece la zona. Siglos atrás estas tierras albergaron una ciudad administrativa del imperio Inca, hoy abierta al público. Rosa Nieves Ramos, una mujer de pelo negro y ojos achinados que no supera los 40 años, es quien oficia de guía.

“Esto antes era monte impenetrable” dice Rosita, como la conocen todos aquí. “Solo se veía una escalera y un mortero”, explica en referencia a los escalones que suben a uno de los templos.

El Shincal cuenta con caminos demarcados, señalización y los visitantes solo pueden acceder con guía para asegurar el cuidado del lugar.

Las precauciones son necesarias, se trata de uno de los sitios arqueológicos más importantes del país. Cuenta con un pucará, dos templos ceremoniales (del Sol y la Luna), viviendas y tramos empedrados del Camino del Inca, entre otros atractivos.

“Mucha gente que ha estado en Machu Picchu dice que se le parece” cuenta Rosita desde el punto panorámico que ofrece el templo de la Luna. Aquí tuvo lugar el gran alzamiento Calchaquí conducido por el cacique Chelemín que tuvo sitio en Londres en 1632. Uno de los visitantes agrega: “Vamos a tener la misma vista que los indígenas, pero nunca su mirada”.

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