Fuerte terremoto sacude a Venezuela

La tarde del pasado martes 21 de agosto un fuerte terremoto azotó la costa de Venezuela, sacudiendo edificios hasta el vecino país de Colombia, afectando algunas estructuras en Caracas y sembrando pánico en las calles, pero sin ocasionar víctimas.

El sismo de magnitud 7,3 se sintió hasta en islas cercanas como Trinidad y Tobago, donde en algunas zonas se quedó sin servicio eléctrico, y Santa Lucía. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por su sigla en inglés) el epicentro fue a 21 kilómetros al noroeste de la localidad Yaguaraparo, en el estado Sucre, una zona de comunidades pesqueras pobres.

“Lo sentimos más de dos minutos, nos mareamos muchísimo, las lámparas se movieron, pero no hay daños en las zonas cercanas”, manifestó Rosymer Rodríguez, una periodista de la ciudad de Cumaná, capital del estado Sucre. “Todavía hay gente en las calles, hay gente que está preparando bolsos por si acaso hay una réplica”.

El sismo causó algunos daños en edificios de la nación petrolera, que atraviesa una severa crisis económica, dijeron las autoridades. En la ciudad capital un emblemático rascacielos de 45 pisos abandonado, conocido como la Torre de David, quedó inclinado en sus últimos cinco pisos, informó el gobierno.

Néstor Reverol, ministro del Interior dijo a la televisión estatal que “hasta la fecha no hay pérdidas humanas, ni lesionados”. “Hay algunas fallas estructurales en algunas edificaciones que los funcionarios expertos de protección civil y bomberos (…) están haciendo todas las evaluaciones”.

Por su parte, la petrolera estatal venezolana, PDVSA, dijo que sus refinerías y operaciones en la Faja del Orinoco -la región productora más importante del país- no habían sufrido daños por el sismo, según dos fuentes de la empresa.

Mientras que, en la ciudad de Caracas, la capital del país suramericano, el temblor provocó alarma en la población y la evacuación en edificios, pero ningún daño visible según testigos de Reuters.

Jessica Turner, geofísica del USGS no descartó que pudiera haber afectaciones en las poblaciones más cercanas al epicentro porque allí hay muchas estructuras “vulnerables”, pese a que la profundidad del sismo de 123 kilómetros ayudó a que la tierra absorbiera parte de la energía.

En la localidad de Cariaco, estado Sucre, a poco más de un centenar de kilómetros del epicentro, tampoco se reportaban daños grandes para el momento.

“Hubo personas que se marearon. La gente está muy tensa y se encuentra a las afueras de sus casas, cerraron las bombonas de gas por prevención”, expresó Estelin Kristen, que encabeza una ONG en Sucre.

En esa ciudad, en julio de 1997, un terremoto de magnitud 7 que cobró 73 vidas.

Edwin Rojas, gobernador de ese estado, declaró a la televisión estatal que la situación estaba en calma y que no había daños graves ni víctimas.

Según testigos, a menos de 40 kilómetros del epicentro, en la localidad de Irapa, hasta el mar se agitó.

“Comenzó lento, después más fuerte”, dijo Maglys García, una ama de casa en sus cincuentas que reside en la zona. “El mar se alborotó todo, hacía como burbujas (…), fue demasiado feo”.

El fuerte temblor generó miedo hasta en la capital colombiana, Bogotá, donde se evacuaron los edificios del norte y el centro de la ciudad.

“Fue un temblor muy fuerte y prologando. El edificio se remeció de lado a lado, y tuvimos que evacuar por las escaleras a la calle. Fue un momento de pánico, pensamos lo peor”, dijo Jimena Valencia, una administradora de 29 años.

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