PACQUIAO NOQUEA A MATTHYSSE Y RECUPERA SU TRONO

Manny Pacquiao está de regreso. El filipino tardó tres minutos en quitar cualquier duda sobre su estado físico. Tiene casi 40 años (los cumple en diciembre), llevaba uno parado y es senador en Filipinas, pero nada le agobió. Lució como antaño. Velocidad, inteligencia y pegada, así terminó con Lucas Matthysse, al que despojó el Mundial WBA regular (uno de los interinatos de ese organismo) del peso welter.

El argentino llegaba seguro en retirar a la leyenda, pero se vio desbordado desde el inicio. Tres minutos en disipar fantasmas y 3 minutos y medio más para poner la pelea de su parte.

Matthysse fue cauto desde que sonó la campana. Quería jugar con su distancia para mantener lejos al filipino, el problema es que Pacquiao no estaba por la labor. Arriesgaba para entrar en la distancia, pero siempre pegaba. Marcaba con el jab y percutía con la derecha. Era como un reloj, preciso. En el segundo asalto Matthysse lanzó más manos y Pacquiao se dedicó a estudiarle. Con el trabajo hecho pasó a la acción. Había trabajado bien la pelea y sabía que mano haría daño al campeón. Jab para marcar y upper con la mano trasera a la pera. Matthysse al suelo. Sin oposición. La mano le dejó seco, pero reaccionó bien. Ese era el camino. PacMan lo tenía claro, pero no quiso quemarlo.

En el cuarto asalto le dio un poco de chanza a Matthysse. El argentino tomó la media distancia y Pacquiao aflojó mínimamente el ritmo. En el quinto asalto, casi al final, encontró dos crochets con su mano adelantada. Matthysse tuvo que poner la rodilla en el suelo. No podía más. Tiró de experiencia, porque entre la cuenta y que iba a sonar la campana no se boxeó más. El argentino cambió de tercio. Debía esperar a recuperarse y no cruzar golpes. Eso hizo, con el permiso, claro, de Pacquiao. De nuevo asalto de transición y el séptimo subió la velocidad. Otra vez.

Presionó a Matthysse, que parecía tomar aire hasta que a falta de 30 segundos decidió buscar el golpe letal. Jab para marcar y upper para destrozar. Matthysse hincó la rodilla. Su mente le decía que se levantase, su cuerpo que no podía. Ganó el segundo. Se quedó arrodillado y el ábritro detuvo la pelea. Pacquiao volvía a noquear, ganar y reinar. Sí, de nuevo alzaba un cinturón al cielo. Cuarta corona en el peso welter para él. Histórico.

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