NOBEL EN DECADENCIA

Alfredo M. Del Arroyo
Comentarista Social

Ante el escándalo ocasionado por Jean Claude Arnault, esposo de la poeta y académica, Katarina Frostenson, por acoso y abuso sexual, que fue denunciado por 18 mujeres ante las autoridades suecas en noviembre del año pasado, lo que provocó la dimisión de seis de sus miembros, se suspendió la premiación del Nobel de Literatura 2018.
Esto nos lleva a una reflexión. ¡¿Qué culpa tienen los escritores?! ¿Por qué Philip Roth tuvo que cargar con las consecuencias de los actos de un bárbaro violador? Sin ir muy lejos, dos años atrás, el premio le fue concedido a Bob Dylan, cantante ganador de muchos Grammy’s, pero que nada tiene que hacer con autores consagrados que han dedicado su vida a la literatura, y no solo eso, Dylan se abstuvo de ir personalmente a recibir el premio, aumentando así la polémica causada por tamaña decisión de la academia. Roth, fue uno de los voceados como posibles candidatos a ganar el galardón en numerosas oportunidades, premio que le fue esquivo, y lamentablemente, el autor de Goodbye Columbus, libro de cuentos por el que ganara el premio National Book Award en 1960, y novelas como My Life as a Man, Portnoy’s Complaint, y American Pastoral, por la que recibió el premio Pulitzer, dejó de existir a fines del mes de mayo a los 85 años, sin que la academia Nobel de Literatura le concediera el premio que para muchos merecía desde hace más de una década.
Entre los latinoamericanos, el último en recibirlo fue Mario Vargas Llosa en 2010, pero recordemos que, en su época, narradores como Jorge Luis Borges, autor de El Aleph, y Julio Cortázar, de Rayuela, pasaron a la lista de los “eternos nominados”. ¿Sucederá lo mismo con Haruki Murakami o el octogenario Milán Kundera? Esperemos que no. Y para que situaciones como esta no se repitan, se requiere de una exhaustiva depuración de sus miembros, quienes son elegidos directamente por el rey de Suecia, para mantenerse en sus puestos de por vida. A esto se suma un nuevo escándalo, esta vez financiero, al ser descubierto por un bufete de abogados, que dinero de las arcas del premio Nobel de Literatura, estaba siendo utilizado para financiar un Foro Cultural, el cual era propiedad nada menos que del fotógrafo acusado de violación, Arnault, y Frostenson, su esposa miembro permanente de la academia.
Por si fuera poco, salieron a la luz dos acusaciones anteriores contra el mismo personaje, una carta de 1996 en la que se denuncia conducta inapropiada por parte de Arnault, la cual fue archivada sin ser investigada, y otro incidente que envolvía a la realeza, cuando después de una cena celebrada en 2004 luego de una reunión pública, la princesa Victoria de Suecia fuera tocada inapropiadamente por el mismo personaje.
En recientes declaraciones, el rey Gustavo de Suecia afirmó que hará cambios a los estatutos que rigen desde 1786. El primer cambio se hizo efectivo hace unos días, al ser decretado por el rey que los miembros de la academia ya no serán permanentes y podrán renunciar cuando así lo deseen. Esperemos que este 2019 el premio Nobel de Literatura vuelva a tener la relevancia mundial a la que nos tenía acostumbrados.

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