PARQUE DE LA ALAMEDA

“Santiago de Compostela tiene numerosos parques y jardines, pero ninguno están tan integrado con la historia de la ciudad y sus gentes como la Alameda”.

Su origen se remonta a la donación de los terrenos a la ciudad por el conde de Altamira, a mediados del siglo XVI.

La calificación de jardín “pacego” le fue dada por su papel de área de esparcimiento y recreo para la ciudad, de la misma forma que son espacios de placer y disfrute los jardines de los pazos gallegos.

El conjunto es rico en monumentos históricos y diversos elementos de interés artístico y en sus jardines se celebran numerosas fiestas locales y actos culturales y populares.

A lo largo del tiempo, La Alameda y sus jardines se han enriquecido con una flora ornamental singular, con un total de noventa especies multiplicada en más de mil quinientos individuos arbóreos y arbustivos, algunos de ellos notables por su edad o su porte o incorporados a las tradiciones populares.

Al parque lo componen tres partes diferentes: el paseo de la Alameda, la caballería (“robledal”) de Santa Susana y el paseo de la Herradura. La unidad así formada es, desde el siglo XIX, el más importante punto de referencia de los paseos y del ocio de los santiagueses, caracterizada por ser un espacio muy acogedor, una especie de salón natural.

Su ubicación privilegiada es bordeando una parte de la ciudad histórica, y con una magnífica perspectiva sobre su fachada oeste ´-la más monumental-, lo convirtió en el principal jardín urbano, destacado además por la variedad y porte de sus especies arbóreas y ornamentales, como el conjunto de robles, los espléndidos eucaliptos o la pérgola con vistas que componen los castaños de Indias en el paseo de la Herradura.

El paso del tiempo ha ido dejando huellas en su ordenación espacial, como se puede apreciar en el paseo central, con corredores para las distintas clases sociales del XIX; en el casi arco triunfal que da acceso al Paseo de los Leones, o en la disposición de parterres, fuentes y estanques. Y también en sus edificaciones decimonónicas, modernistas y actuales ‘capilla de Santa Susana, iglesia del Pilar, palomar, quiosco de la música, banco acústico, etc.-, en la abundancia y formas de sus estatuas y esculturas, y en su mobiliario, especialmente los bancos graníticos con artístico respaldo de fundición de la conocida fábrica gallega de Sargadelos

La Alameda de Santiago de Compostela es el punto de encuentro natural entre lo que era rural y ahora es urbano. Y la Herradura, el paseo que hace la ronda en torno al monte, donde robles de aspecto inmemorial -carballos en gallego-, cobijan la ermita de Santa Susana que se alza en el lugar de un castro celta.

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