LA REFORMA FISCAL PUEDE QUE NO GENERE MÁS EMPLEOS EN EEUU

El proyecto fiscal de los representantes republicanos busca repatriar miles de millones de dólares y darle impulso a la economía nacional.

No obstante, lo más probable, es que, pasado el revuelo inicial, solo sirva para generar ingresos a los abogados que estudiarán la bizantina iniciativa en busca de agujeros que puedan explotar las empresas.

Según pronosticó Martin Sullivan, de la firma Tax Analysts y ex economista del Departamento del Tesoro “todos los abogados especializados en asuntos fiscales van a comprarse un auto nuevo”.

El proyecto aspira resolver un problema de vieja data: muchas compañías grandes perciben ganancias en el exterior. Pero no quieren traerlas a Estados Unidos porque tendrían que pagar un impuesto del 35%. Es así que hay 2.600 billones de dólares que permanecen en el exterior.

“No debes pagar impuestos mientras el dinero siga afuera”, dice por su parte Kimberly Clausing, economista del Reed College. “Pero los accionistas se molestan si lo dejas allí eternamente”.

El plan de los republicanos de la cámara baja reduce al 20% los impuestos y al mismo tiempo permitiría repatriar las ganancias a tasas mucho más bajas, del 12% para las ganancias en efectivo y del 5% para las que son producto de inversiones, que son difíciles de vender.

Una vez que fuere aprobada la ley y entre en vigor, la mayoría de las ganancias obtenidas en el exterior podrán ser traídas a Estados Unidos sin pagar impuestos. Algunas ganancias muy altas tendrían que pagar un 10%.

Señaló Scott Kessler, analista de CFRA Research “en muchos casos hablamos de decenas de miles de millones, o, en el caso de Apple, de cientos de miles de millones de dólares”.

De acuerdo con el Institute on Taxation and Economic Policy, Apple tiene más de 230.000 millones de dólares en el exterior, Microsoft 124.000 millones.

Para los republicanos, la transferencia de esas ganancias a Estados Unidos, apuntalará la economía nacional, ya que las firmas pondrían ese dinero a trabajar.

No obstante, detractores del proyecto indican que un impuesto parecido generó poca actividad económica hace 13 años. Una iniciativa similar redujo los impuestos a las ganancias llegadas del exterior del 35% al 5,25%. Había unas 9.700 empresas que podían acogerse, pero solo lo hicieron 843, que repatriaron 312.000 millones de dólares.

De acuerdo a un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso del 2011 concluyó que el impuesto especial “no aumentó la inversión interna ni la generación de empleos”.

En lugar de ampliar sus operaciones o de contratar personal, las empresas usaron el dinero mayormente para comprar acciones de sus propios productos, compras que benefician en forma desproporcionada a los inversionistas más acaudalados, que son los menos proclives a invertir las ganancias adicionales.

“No aporta casi nada a la economía”, aseguró Adam Looney, economista de la Brookings Institution.

Un informe de una subcomisión del Senado determinó que, de hecho, 10 de las 15 firmas que repatriaron la mayor parte del dinero redujeron su fuerza laboral. Pfizer eliminó 10.000 plazas en el 2005, Merck 7.000 y Hewlett-Packard 14.500. Esas tres firmas trajeron el 52% del dinero repatriado tras la ley del 2004.

Edward Kleinbard, profesor de la Facultad de Leyes Gould de la Universidad del Sur de California dijo “la experiencia de entonces indica que la mayor parte de este dinero será distribuida entre los accionistas, no invertida en Estados Unidos”.

Especialmente en la actual coyuntura.

“Las tasas de interés están bajas, las ganancias son altas y hay crédito disponible”, aseguró Kleinbard. “La mayoría de las empresas no necesita el dinero de afuera para buscar inversiones buenas en Estados Unidos”.

Asimismo destaca Kleinbard que el proyecto republicano no cambia un factor fundamental: “Una multinacional estadounidense que quiere construir una fábrica para servir a clientes extranjeros y debe decidir si hacerlo en Estados Unidos o en otro país con bajos impuestos seguirá teniendo fuertes incentivos para hacerlo afuera”.

En la misma óptica, Clausing, del Reed College, dijo que la economía estadounidense no necesita ayuda en estos momentos.

El desempleo está en su nivel más bajo en 16 años, en un 4,2%. En los dos últimos trimestres la tasa de crecimiento anual fue de un saludable 3% en los dos. Si el dinero llegado de afuera acelerase demasiado la economía, la Reserva Federal probablemente tendría que acelerar a su vez los aumentos en las tasas de interés para enfriar un poco las cosas.

Ello comprendería que los préstamos serían más caros y eso podría desacelerar la economía.

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